El cuarto día era libre y nos quedamos en Kioto. También aprovechamos para levantarnos un poco más tarde y descansar. Una vez levantados y con el Jet Lag superado, salimos de nuevo de ruta.
La primera visita fue a la Torre Kioto, situada al lado de la estación y con 130 metros de altura, nos ofreció una vista de 360 grados de Kioto.
Tras esto nos fuimos a ver algunos templos que caían cerca de la Torre. Recordamos la explicación de Yuriko que nos avisó de que las rayas blancas situadas en las murallas de los templos indicaban la importancia del templo. Algo parecido a lo que ocurre con las estrellas en los hoteles o los tenedores en los restaurantes. En este caso, cinco rayas indicaban que se trataba de un templo importante.
Se trata del Higashi Hogan-ji:
Junto a el se encontraba el Templo Nishi Hogan-ji, donde nos encontramos algunos visitantes rezando:
También vimos a este monje, que golpeaba con una especie de martillo un trozo de tronco. Estuvo un buen rato haciéndolo, supongo que sería un tipo de preparación para algún rito, pero no pude averiguar para que:
Por la tarde estuvimos en el marcado Nishiki, un mercado tradicional cerca de la calle Shijo. En el encontramos puestos de comida preparada, verduras, pescado…
No sé si se aprecia bien el tamaño de estas lapas, pero son más grandes que mi mano.
Platos que podías comer allí mismo:
Muchas especias, paquetes de te e infusiones:
Encontramos algunas variedades de verduras parecidas a las que estamos acostumbrado a ver en nuestros mercados. Vendían una variedad enorme, y en algunos casos no pudimos averiguar que eran y tampoco tuvimos el valor de probarlos, la mayoría de las cosas no son lo que parecen en Japón, sobre todo en la comida.
Lo que si nos resultó familiar y nos atrevimos a comprar fueron algunas castañas. Las había del tamaño de pelotas de tenis…
El resto de fotos del día:



































